Distrofia Muscular Facioescapulohumeral: aspectos clínicos, genéticos y diagnósticos
La distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD) es una de las enfermedades…
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La distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD) es una de las enfermedades musculares hereditarias más comunes en adultos y se destaca por su gran variabilidad clínica. Mientras algunos individuos presentan síntomas leves y una progresión lenta a lo largo de la vida, otros desarrollan formas más graves, con inicio incluso durante la infancia. Aunque la enfermedad fue descrita en el siglo XIX, el conocimiento sobre su base genética, manifestaciones clínicas, diagnóstico y manejo continúa en constante evolución.
En este artículo, comprenderá los detalles de la FSHD: síntomas, patrón clínico, variables y formas de diagnóstico. También entenderá cómo interpretar el contexto de la distrofia muscular facioescapulohumeral y su diferencia con otros tipos de distrofia.
La distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD), también conocida como distrofia de Landouzy-Dejerine, es una enfermedad neuromuscular hereditaria caracterizada por debilidad muscular progresiva. La afectación suele seguir un patrón típico, involucrando inicialmente los músculos de la cara, de la cintura escapular (hombros) y de los miembros superiores. La enfermedad presenta una amplia variabilidad clínica, tanto en relación con la edad de inicio como con la intensidad de los síntomas (1).
El nombre FSHD deriva del inglés Facio (cara), Scapulo (escápula) y Humeral (húmero), describiendo las regiones del cuerpo más frecuentemente afectadas al inicio de la enfermedad: músculos faciales, músculos responsables de la estabilización de las escápulas y músculos de los brazos.
La FSHD se considera una de las distrofias musculares más prevalentes en humanos. Estudios europeos estiman una prevalencia entre 5 y 12 casos por 100.000 habitantes (2), y más del 95% de los casos corresponden al subtipo FSHD1 (3).
La FSHD presenta un fenotipo característico, pero bastante variable entre los pacientes. En general, la progresión de la enfermedad ocurre lentamente, a lo largo de décadas (2).
Los síntomas iniciales más frecuentes incluyen:
Además del compromiso muscular, algunos pacientes pueden presentar manifestaciones extramusculares, como (5):
La debilidad facial puede dificultar expresiones faciales simples y el cierre completo de los párpados durante el sueño, favoreciendo síntomas como resequedad ocular (2, 6). Por otro lado, la debilidad de los músculos abdominales puede provocar protrusión abdominal y aumento de la curvatura lumbar, conocida como lordosis lumbar (2).
Otro hallazgo bastante característico es la escápula alada (scapular winging), situación en la que las escápulas se vuelven más prominentes, especialmente cuando el paciente intenta levantar los brazos. Esta alteración compromete movimientos por encima de la línea de los hombros y puede impactar las actividades cotidianas.
En la mayoría de los casos, los primeros síntomas surgen durante la infancia o adolescencia, y muchos pacientes perciben signos de la enfermedad antes de los 20 años de edad (2). Sin embargo, también existen casos de inicio tardío, con síntomas que aparecen después de los 30, 40 o incluso 50 años (7).
La progresión de la FSHD suele ser lenta, y muchos pacientes mantienen independencia funcional durante décadas. En general, la expectativa de vida no parece reducida en la mayoría de los casos. Aun así, parte de los pacientes puede evolucionar con pérdida de la marcha independiente con el tiempo. Un estudio realizado en China observó pérdida de la deambulación independiente en aproximadamente el 12% de los pacientes después de cerca de 40 años de evolución de la enfermedad (8).
En formas más avanzadas, algunos individuos pueden necesitar el uso de silla de ruedas de manera parcial o integral. Datos recientes indican que cerca del 24% de las personas con FSHD pasan a depender de silla de ruedas al menos parte del tiempo dentro de los seis años posteriores al diagnóstico (9; 10).
El dolor muscular crónico y la fatiga, muchas veces, tienen un gran impacto en la calidad de vida, incluso en pacientes con debilidad muscular considerada leve. Estos síntomas suelen estar relacionados con el esfuerzo compensatorio de la musculatura, alteraciones posturales y sobrecarga muscular (11). Más del 50% de los pacientes reportan dolor leve a moderado, y la fatiga está entre los factores que más interfieren en las actividades diarias (9; 10).
A pesar de las limitaciones funcionales, las estrategias multidisciplinarias pueden contribuir significativamente a la calidad de vida. La actividad física adaptada, fisioterapia, órtesis, adaptaciones del entorno y apoyo psicosocial ayudan a mantener la funcionalidad y autonomía de los pacientes.
La FSHD es una enfermedad de herencia autosómica dominante causada por la expresión inadecuada del gen DUX4 en el músculo esquelético. Este gen normalmente permanece “silenciado” después del desarrollo embrionario, pero en la FSHD se activa de forma anormal, desencadenando procesos tóxicos para las fibras musculares, resultando en daño y pérdida progresiva de las fibras musculares, es decir, llevando a la degeneración muscular progresiva (1).
La enfermedad se clasifica en dos principales subtipos genéticos, FSHD1 y FSHD2, que comparten un mecanismo patogénico común: la activación anómala del DUX4. Lo que diferencia ambos tipos es la alteración molecular responsable de esta desregulación (12).
En el cromosoma 4 existe una región denominada D4Z4, formada por múltiples secuencias repetidas de ADN (cada una con aproximadamente 3,3 kilobases). En individuos sin la enfermedad, estas repeticiones mantienen la cromatina en un estado más “cerrado”, impidiendo la activación del gen DUX4 en el músculo esquelético (13).
En la FSHD, alteraciones en este mecanismo de silenciamiento vuelven la cromatina más abierta y permiten la expresión inadecuada del DUX4 en los músculos. Esto puede ocurrir tanto por la reducción de las repeticiones D4Z4 como por defectos en genes involucrados en la regulación epigenética y en la metilación del ADN (2).
En la FSHD1, la contracción de las repeticiones D4Z4 solo conduce al desarrollo de la enfermedad cuando ocurre en un haplotipo permisivo conocido como alelo A. Esto sucede porque solo el alelo A posee una secuencia de poliadenilación funcional, necesaria para generar un ARN mensajero estable del DUX4 (5).
También existen casos de mutación de novo (sin antecedentes familiares) en hasta el 30% de los casos, mosaicismo y penetrancia incompleta, lo que contribuye a la variabilidad de la enfermedad.
| FSHD | Alteración Genética Característica |
| FSHD1 | Reducción del número de repeticiones D4Z4 en la región 4q35 del cromosoma 4, generalmente a 1–10 unidades. Esta contracción conduce a la pérdida del silenciamiento epigenético y a la expresión inadecuada del gen DUX4. |
| FSHD2 | El número de repeticiones D4Z4 puede estar poco reducido o normal. La enfermedad está asociada a alteraciones en genes reguladores epigenéticos, como SMCHD1 y DNMT3B, favoreciendo la activación anormal del gen DUX4. |
El diagnóstico de la FSHD se basa en la combinación de una evaluación clínica detallada y pruebas genéticas específicas. El patrón de debilidad muscular, especialmente cuando involucra cara y cintura escapular de forma asimétrica, es un importante indicio clínico de la enfermedad (4).
Durante la evaluación clínica, pueden estar presentes signos característicos, como:
Los exámenes de laboratorio y complementarios pueden ayudar en la investigación, aunque no son diagnósticos por sí solos:
La confirmación diagnóstica se realiza mediante pruebas moleculares, consideradas el estándar de oro para la FSHD.
En la FSHD1, el análisis genético evalúa el número de repeticiones D4Z4 en el locus 4q35 en un haplotipo permisivo. En la FSHD2, se investigan el patrón de metilación de la región D4Z4 y variantes en genes reguladores epigenéticos, como SMCHD1 y DNMT3B.
Métodos más recientes, como la secuenciación de lectura larga (long-read sequencing), han ampliado la precisión diagnóstica en casos atípicos o inconclusos, especialmente en centros especializados (14).
La sospecha clínica de distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD) debe considerarse principalmente ante un patrón característico de debilidad muscular, especialmente cuando existe afectación asimétrica de la musculatura facial, la cintura escapular y los miembros superiores.
Según la American Academy of Neurology, la distribución regional de la debilidad es uno de los principales elementos para el reconocimiento clínico de la enfermedad (5).
La enfermedad debe sospecharse especialmente en individuos con (2):
Algunas situaciones clínicas también pueden servir como señales de alerta para FSHD, incluyendo:
El reconocimiento precoz de estos signos es importante para orientar la investigación genética adecuada y evitar retrasos diagnósticos, que aún son frecuentes en pacientes con FSHD.
| Característica | FSHD | Distrofia muscular de Duchenne/Becker | Distrofia miotónica |
| Inicio típico | Debilidad en cara, hombros y brazos; inicio variable (infancia a edad adulta) | Generalmente en la infancia (principalmente Duchenne) | Adolescencia o edad adulta; manifestaciones sistémicas |
| Herencia | Autosómica dominante | Ligada al cromosoma X | Autosómica dominante |
| Assimetría muscular | Frecuente | Generalmente simétrica | Variable |
| Afectación facial | Muy común y precoz | Rara | Puede ocurrir, asociada a miotonía |
| Alteración genética típica | Contracción D4Z4 o alteraciones epigenéticas | Variantes em el gen DMD (distrofina) | Expansión de trinucleótidos (DMPK) |
| Progresión clínica | Generalmente lenta; expectativa de vida preservada | Progresión más rápida, especialmente en Duchenne | Variable; pueden existir manifestaciones cardíacas, oculares y endocrinas |
Actualmente, no existe tratamiento curativo ni terapia modificadora de la enfermedad aprobada para la FSHD. El manejo es multidisciplinario y tiene como principal objetivo preservar la funcionalidad, reducir síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes (1, 15).
Las principales estrategias terapéuticas incluyen:
En algunos pacientes seleccionados, la fijación quirúrgica de las escápulas puede mejorar la elevación de los brazos y la funcionalidad de los miembros superiores.
Aunque la insuficiencia respiratoria es poco común, los pacientes con formas graves de la enfermedad deben realizar seguimiento periódico de la función pulmonar.
Algunas manifestaciones extramusculares también requieren monitorización específica. Los pacientes con grandes deleciones pueden presentar alteraciones vasculares retinianas y deben ser acompañados con evaluación oftalmológica.
Por otro lado, los niños con FSHD de inicio precoz pueden desarrollar pérdida auditiva significativa, motivo por el cual se recomienda la realización de audiometría en estos casos (5).
El dolor musculoesquelético es frecuente y debe investigarse rutinariamente durante el seguimiento clínico. Los ejercicios aeróbicos de baja intensidad parecen ser seguros y potencialmente beneficiosos, pudiendo contribuir a la mejoría funcional y a la reducción de la fatiga.
A pesar de los desafíos impuestos por la FSHD, el avance de las investigaciones ha ampliado el conocimiento sobre la enfermedad y abierto nuevas perspectivas para el diagnóstico y tratamiento. El seguimiento multidisciplinario, aliado al diagnóstico genético adecuado, desempeña un papel fundamental en la mejora de la calidad de vida y en el cuidado individualizado de los pacientes.
A medida que nuevas terapias dirigidas al gen DUX4 avanzan en los estudios clínicos, también crece la expectativa de abordajes cada vez más eficaces para el manejo de la enfermedad.
SYNLAB ofrece pruebas genéticas para la investigación de la distrofia muscular facioescapulohumeral, contemplando tanto los casos de FSHD1 como de FSHD2. La evaluación molecular incluye análisis dirigidos a la región D4Z4 del cromosoma 4, fundamentales para la confirmación diagnóstica de la FSHD1, además de pruebas orientadas a la investigación de alteraciones epigenéticas y variantes en genes reguladores asociados a la FSHD2.
Para FSHD1, están disponibles pruebas para la evaluación de la contracción de las repeticiones D4Z4 mediante Southern blot y análisis del haplotipo permisivo mediante fragmentos SSLP, esenciales para la correcta interpretación de la relevancia clínica del hallazgo molecular.
Para FSHD2, se ofrece el análisis de hipometilación de la región D4Z4 mediante Southern blot e investigación de variantes en el gen SMCHD1 mediante secuenciación de nueva generación (NGS), permitiendo un abordaje diagnóstico más amplio y preciso en los casos sospechosos.
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Es una enfermedad genética hereditaria que causa debilidad muscular progresiva, principalmente en la cara, hombros y brazos; también llamada FSHD.
FSHD es la sigla de Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. El nombre describe los lugares iniciales de debilidad: cara (facio), escápula (scapulo) y húmero/brazo (humeral).
Generalmente debilidad facial (por ejemplo, dificultad para fruncir la frente o sonreír), dificultad para levantar los brazos, escápulas que parecen “sueltas” o “alas”, y asimetría entre los lados del cuerpo.
No, todavía no existe cura. El tratamiento es de soporte y manejo multidisciplinario para mantener la función, controlar el dolor y la fatiga, y mejorar la calidad de vida.
Generalmente la expectativa de vida es normal o casi normal. La progresión puede ser lenta. Existe variabilidad entre las personas.
La prueba genética: para FSHD1 (número de repeticiones D4Z4 en el cromosoma 4q) y para FSHD2 análisis de variantes en genes reguladores y estudio de metilación. Las pruebas complementarias ayudan, pero no sustituyen el diagnóstico molecular.
No exactamente. “Escápulo-humeral” es un término antiguo más general que puede referirse a debilidad en hombros y brazos, pero la FSHD también incluye afectación facial y tiene causas genéticas específicas. El término escápulo-humeral podría utilizarse de forma incompleta o imprecisa.
Referencias Bibliográficas
1. Mul K. Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. Continuum (Minneap Minn). 2022, 1;28(6):1735-1751. doi: 10.1212/CON.0000000000001155. PMID: 36537978
2. Schätzl T, Todorow V, Kaiser L, et al. Meta-analysis towards FSHD reveals misregulation of neuromuscular junction, nuclear envelope, and spliceosome. Commun Biol. 2024;7:640.
3. Preston MK, Wang LH. Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. 1999 Mar 8 [Updated 2025 Jul 10]. In: Adam MP, Bick S, Mirzaa GM, et al., editors. GeneReviews® [Internet]. Seattle (WA): University of Washington, Seattle; 1993-2026.
4. Mul K, Lassche S, Voermans NC, Padberg GW, Horlings CG, van Engelen BG. What’s in a name? The clinical features of facioscapulohumeral muscular dystrophy. Pract Neurol. 2016;16(3):201-7. doi: 10.1136/practneurol-2015-001353.
5. Tawil R, Kissel JT, Heatwole C, Pandya S, Gronseth G, Benatar M. Guideline Development, Dissemination, and Implementation Subcommittee of the American Academy of Neurology; Practice Issues Review Panel of the American Association of Neuromuscular & Electrodiagnostic Medicine. Evidence-based guideline summary: Evaluation, diagnosis, and management of facioscapulohumeral muscular dystrophy: Report of the Guideline Development, Dissemination, and Implementation Subcommittee of the American Academy of Neurology and the Practice Issues Review Panel of the American Association of Neuromuscular & Electrodiagnostic Medicine. Neurology. 2015 Jul 28;85(4):357-64. doi: 10.1212/WNL.0000000000001783.
6. Facioscapulohumeral muscular dystrophy. 2014. National Library of Medicine (MedlinePlus). Disponível em: https://medlineplus.gov/genetics/condition/facioscapulohumeral-muscular-dystrophy/
7. Mah JK, Chen YW. A Pediatric Review of Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. J Pediatr Neurol. 2018 Aug;16(4):222-231. doi: 10.1055/s-0037-1604197.
8. Wang Z, Qiu L, Lin M, et al. Prevalence and disease progression of genetically-confirmed FSHD1 in China between 2001 and 2020: a nationwide population-based study. Lancet Reg Health West Pac. 2021;18:100323.
9. Tawil R, Wagner KR, Hamel JI, Leung DG, Statland JM, Wang LH, Genge A, et al. Safety and efficacy of losmapimod in facioscapulohumeral muscular dystrophy (ReDUX4): a randomised, double-blind, placebo-controlled phase 2b trial. Lancet Neurol. 2024 May;23(5):477-486.
10. Brun BN, Camarta N, Johnson N, Schoser B, Statland J, Voermans NC. Overview of facioscapulohumeral dystrophy clinical features and diagnostic pathway. Neuromuscul Disord. 2026 Apr;61:106389.
11. Statland J, Tawil R. Facioscapulohumeral muscular dystrophy. Neurol Clin. 2014 Aug;32(3):721-8, ix. doi: 10.1016/j.ncl.2014.04.003.
12. Van der Maarel SM, Tawil R, Tapscott SJ. Facioscapulohumeral muscular dystrophy and DUX4: breaking the silence. Trends Mol Med. 2011 May;17(5):252-8.
13. Gatica LV, Rosa AL. A complex interplay of genetic and epigenetic events leads to abnormal expression of the DUX4 gene in facioscapulohumeral muscular dystrophy. Neuromuscul Disord. 2016 Dec;26(12):844-852.
14. Giardina E, Strafella C. Long-read sequencing and the evolving landscape of facioscapulohumeral muscular dystrophy diagnosis. Brain. 2026;149(5):1428–1430.
15. Daxinger L, Tapscott SJ, van der Maarel SM. Genetic and epigenetic contributors to FSHD. Curr Opin Genet Dev. 2015 Aug;33:56-61.
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