Distrofia muscular facioescapulohumeral: síntomas y diagnóstico

Distrofia Muscular Facioescapulohumeral: aspectos clínicos, genéticos y diagnósticos

Publicado por SYNLAB en 15 en mayo en 2026
Autor del texto: Carla Peluso, PhD
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La distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD) es una de las enfermedades musculares hereditarias más comunes en adultos y se destaca por su gran variabilidad clínica. Mientras algunos individuos presentan síntomas leves y una progresión lenta a lo largo de la vida, otros desarrollan formas más graves, con inicio incluso durante la infancia. Aunque la enfermedad fue descrita en el siglo XIX, el conocimiento sobre su base genética, manifestaciones clínicas, diagnóstico y manejo continúa en constante evolución.

 

En este artículo, comprenderá los detalles de la FSHD: síntomas, patrón clínico, variables y formas de diagnóstico. También entenderá cómo interpretar el contexto de la distrofia muscular facioescapulohumeral y su diferencia con otros tipos de distrofia.

¿Qué es la distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD)?

La distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD), también conocida como distrofia de Landouzy-Dejerine, es una enfermedad neuromuscular hereditaria caracterizada por debilidad muscular progresiva. La afectación suele seguir un patrón típico, involucrando inicialmente los músculos de la cara, de la cintura escapular (hombros) y de los miembros superiores. La enfermedad presenta una amplia variabilidad clínica, tanto en relación con la edad de inicio como con la intensidad de los síntomas (1).

 

El nombre FSHD deriva del inglés Facio (cara), Scapulo (escápula) y Humeral (húmero), describiendo las regiones del cuerpo más frecuentemente afectadas al inicio de la enfermedad: músculos faciales, músculos responsables de la estabilización de las escápulas y músculos de los brazos.

 

La FSHD se considera una de las distrofias musculares más prevalentes en humanos. Estudios europeos estiman una prevalencia entre 5 y 12 casos por 100.000 habitantes (2), y más del 95% de los casos corresponden al subtipo FSHD1 (3).

 

¿Cuáles son los síntomas de la FSHD?

La FSHD presenta un fenotipo característico, pero bastante variable entre los pacientes. En general, la progresión de la enfermedad ocurre lentamente, a lo largo de décadas (2).

 

Los síntomas iniciales más frecuentes incluyen:

  • Debilidad de los músculos faciales, causando dificultad para sonreír, silbar, beber con pajilla o cerrar completamente los ojos;
  • Debilidad de la cintura escapular, llevando a la denominada “escápula alada” y dificultad para elevar los brazos por encima de los hombros;
  • Afectación asimétrica, frecuentemente más evidente en un lado del cuerpo;
  • Debilidad progresiva de los músculos del tronco y de los miembros inferiores, que puede alterar la marcha y aumentar el riesgo de caídas (4).

Además del compromiso muscular, algunos pacientes pueden presentar manifestaciones extramusculares, como (5):

  • Alteraciones respiratorias;
  • Pérdida auditiva;
  • Alteraciones vasculares de la retina, raramente asociadas a pérdida visual;
  • Posible aumento del riesgo de arritmias cardíacas.

La debilidad facial puede dificultar expresiones faciales simples y el cierre completo de los párpados durante el sueño, favoreciendo síntomas como resequedad ocular (2, 6). Por otro lado, la debilidad de los músculos abdominales puede provocar protrusión abdominal y aumento de la curvatura lumbar, conocida como lordosis lumbar (2).

 

Otro hallazgo bastante característico es la escápula alada (scapular winging), situación en la que las escápulas se vuelven más prominentes, especialmente cuando el paciente intenta levantar los brazos. Esta alteración compromete movimientos por encima de la línea de los hombros y puede impactar las actividades cotidianas.

 

En la mayoría de los casos, los primeros síntomas surgen durante la infancia o adolescencia, y muchos pacientes perciben signos de la enfermedad antes de los 20 años de edad (2). Sin embargo, también existen casos de inicio tardío, con síntomas que aparecen después de los 30, 40 o incluso 50 años (7).

 

Complicaciones, pronóstico y calidad de vida

La progresión de la FSHD suele ser lenta, y muchos pacientes mantienen independencia funcional durante décadas. En general, la expectativa de vida no parece reducida en la mayoría de los casos. Aun así, parte de los pacientes puede evolucionar con pérdida de la marcha independiente con el tiempo. Un estudio realizado en China observó pérdida de la deambulación independiente en aproximadamente el 12% de los pacientes después de cerca de 40 años de evolución de la enfermedad (8).

 

En formas más avanzadas, algunos individuos pueden necesitar el uso de silla de ruedas de manera parcial o integral. Datos recientes indican que cerca del 24% de las personas con FSHD pasan a depender de silla de ruedas al menos parte del tiempo dentro de los seis años posteriores al diagnóstico (9; 10).

 

El dolor muscular crónico y la fatiga, muchas veces, tienen un gran impacto en la calidad de vida, incluso en pacientes con debilidad muscular considerada leve. Estos síntomas suelen estar relacionados con el esfuerzo compensatorio de la musculatura, alteraciones posturales y sobrecarga muscular (11). Más del 50% de los pacientes reportan dolor leve a moderado, y la fatiga está entre los factores que más interfieren en las actividades diarias (9; 10).

 

A pesar de las limitaciones funcionales, las estrategias multidisciplinarias pueden contribuir significativamente a la calidad de vida. La actividad física adaptada, fisioterapia, órtesis, adaptaciones del entorno y apoyo psicosocial ayudan a mantener la funcionalidad y autonomía de los pacientes.

 

¿Cuáles son las causas y los mecanismos genéticos de la FSHD?

La FSHD es una enfermedad de herencia autosómica dominante causada por la expresión inadecuada del gen DUX4 en el músculo esquelético. Este gen normalmente permanece “silenciado” después del desarrollo embrionario, pero en la FSHD se activa de forma anormal, desencadenando procesos tóxicos para las fibras musculares, resultando en daño y pérdida progresiva de las fibras musculares, es decir, llevando a la degeneración muscular progresiva (1).

 

La enfermedad se clasifica en dos principales subtipos genéticos, FSHD1 y FSHD2, que comparten un mecanismo patogénico común: la activación anómala del DUX4. Lo que diferencia ambos tipos es la alteración molecular responsable de esta desregulación (12).

 

  • FSHD tipo 1 (FSHD1): corresponde aproximadamente al 95% de los casos y está relacionada con la reducción del número de repeticiones D4Z4 en la regiónsubtelomérica del cromosoma 4q35;
  • FSHD tipo 2 (FSHD2): es menos frecuente y ocurre debido a alteraciones epigenéticas en la misma región cromosómica, generalmente asociadas a variantes en genes reguladores, como SMCHD1 y DNMT3B (1).

En el cromosoma 4 existe una región denominada D4Z4, formada por múltiples secuencias repetidas de ADN (cada una con aproximadamente 3,3 kilobases). En individuos sin la enfermedad, estas repeticiones mantienen la cromatina en un estado más “cerrado”, impidiendo la activación del gen DUX4 en el músculo esquelético (13).

 

En la FSHD, alteraciones en este mecanismo de silenciamiento vuelven la cromatina más abierta y permiten la expresión inadecuada del DUX4 en los músculos. Esto puede ocurrir tanto por la reducción de las repeticiones D4Z4 como por defectos en genes involucrados en la regulación epigenética y en la metilación del ADN (2).

 

En la FSHD1, la contracción de las repeticiones D4Z4 solo conduce al desarrollo de la enfermedad cuando ocurre en un haplotipo permisivo conocido como alelo A. Esto sucede porque solo el alelo A posee una secuencia de poliadenilación funcional, necesaria para generar un ARN mensajero estable del DUX4 (5).

 

También existen casos de mutación de novo (sin antecedentes familiares) en hasta el 30% de los casos, mosaicismo y penetrancia incompleta, lo que contribuye a la variabilidad de la enfermedad.

 

Diferencias genéticas entre FSHD1 y FSHD2

FSHD Alteración Genética Característica
FSHD1 Reducción del número de repeticiones D4Z4 en la región 4q35 del cromosoma 4, generalmente a 1–10 unidades. Esta contracción conduce a la pérdida del silenciamiento epigenético y a la expresión inadecuada del gen DUX4.
FSHD2 El número de repeticiones D4Z4 puede estar poco reducido o normal. La enfermedad está asociada a alteraciones en genes reguladores epigenéticos, como SMCHD1 y DNMT3B, favoreciendo la activación anormal del gen DUX4.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico de la FSHD?

El diagnóstico de la FSHD se basa en la combinación de una evaluación clínica detallada y pruebas genéticas específicas. El patrón de debilidad muscular, especialmente cuando involucra cara y cintura escapular de forma asimétrica, es un importante indicio clínico de la enfermedad (4).

 

Durante la evaluación clínica, pueden estar presentes signos característicos, como:

  • Escápula alada;
  • Dificultad para elevar los brazos;
  • Debilidad facial;
  • Signo deBeevor;
  • Progresión lenta de los síntomas;
  • Antecedentes familiares compatibles.

Los exámenes de laboratorio y complementarios pueden ayudar en la investigación, aunque no son diagnósticos por sí solos:

  • la creatina quinasa (CPK) puede estar normal o discretamente elevada;
  • la electromiografía (EMG) generalmente demuestra un patrón miopático;
  • la resonancia magnética muscular puede evidenciar atrofia y sustitución grasa de los músculos afectados.

La confirmación diagnóstica se realiza mediante pruebas moleculares, consideradas el estándar de oro para la FSHD.

 

En la FSHD1, el análisis genético evalúa el número de repeticiones D4Z4 en el locus 4q35 en un haplotipo permisivo. En la FSHD2, se investigan el patrón de metilación de la región D4Z4 y variantes en genes reguladores epigenéticos, como SMCHD1 y DNMT3B.

 

Métodos más recientes, como la secuenciación de lectura larga (long-read sequencing), han ampliado la precisión diagnóstica en casos atípicos o inconclusos, especialmente en centros especializados (14).

 

¿Cuándo sospechar de la Distrofia Muscular Facioescapulohumeral?

La sospecha clínica de distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD) debe considerarse principalmente ante un patrón característico de debilidad muscular, especialmente cuando existe afectación asimétrica de la musculatura facial, la cintura escapular y los miembros superiores.

 

Según la American Academy of Neurology, la distribución regional de la debilidad es uno de los principales elementos para el reconocimiento clínico de la enfermedad (5).

 

La enfermedad debe sospecharse especialmente en individuos con (2):

  • debilidad facial asociada a dificultad para sonreír, silbar o cerrar completamente los ojos;
  • escápula alada prominente, principalmente en adolescentes y adultos jóvenes;
  • debilidad de la cintura escapular con dificultad para elevar los brazos;
  • afectación muscular asimétrica;
  • pie caído (footdrop) asociado a debilidad facial o escapular;
  • ausencia de debilidad ocular o bulbar significativa;
  • antecedentes familiares compatibles con enfermedad muscular hereditaria.

Algunas situaciones clínicas también pueden servir como señales de alerta para FSHD, incluyendo:

  • empeoramiento de la debilidad muscular después del embarazo;
  • diagnóstico previo de miopatía inflamatoria sin respuesta adecuada a la inmunosupresión;
  • casos inicialmente interpretados como otras miopatías debido a una presentación clínica atípica.

El reconocimiento precoz de estos signos es importante para orientar la investigación genética adecuada y evitar retrasos diagnósticos, que aún son frecuentes en pacientes con FSHD.

 

Diferencias entre la FSHD y otras distrofias musculares

Característica FSHD Distrofia muscular de Duchenne/Becker Distrofia miotónica
Inicio típico Debilidad en cara, hombros y brazos; inicio variable (infancia a edad adulta) Generalmente en la infancia (principalmente Duchenne) Adolescencia o edad adulta; manifestaciones sistémicas
Herencia Autosómica dominante Ligada al cromosoma X Autosómica dominante
Assimetría muscular Frecuente Generalmente simétrica Variable
Afectación facial Muy común y precoz Rara Puede ocurrir, asociada a miotonía
Alteración genética típica Contracción D4Z4 o alteraciones epigenéticas Variantes em el gen DMD (distrofina) Expansión de trinucleótidos (DMPK)
Progresión clínica Generalmente lenta; expectativa de vida preservada Progresión más rápida, especialmente en Duchenne Variable; pueden existir manifestaciones cardíacas, oculares y endocrinas

 

Tratamiento y manejo de la FSHD

Actualmente, no existe tratamiento curativo ni terapia modificadora de la enfermedad aprobada para la FSHD. El manejo es multidisciplinario y tiene como principal objetivo preservar la funcionalidad, reducir síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes (1, 15).

 

Las principales estrategias terapéuticas incluyen:

  • Fisioterapia personalizada, con ejercicios de fortalecimiento, estiramiento y mantenimiento de la movilidad;
  • Terapia ocupacional y adaptaciones funcionales para las actividades de la vida diaria;
  • Uso de órtesis, como soportes para hombro o tobillo, para mejorar la movilidad y prevenir caídas;
  • Control del dolor y la fatiga mediante medidas físicas y farmacológicas;
  • Cuidados posturales y prevención de complicaciones musculoesqueléticas;
  • Seguimiento respiratorio en casos graves;
  • Asesoramiento genético para pacientes y familiares.

En algunos pacientes seleccionados, la fijación quirúrgica de las escápulas puede mejorar la elevación de los brazos y la funcionalidad de los miembros superiores.

 

Aunque la insuficiencia respiratoria es poco común, los pacientes con formas graves de la enfermedad deben realizar seguimiento periódico de la función pulmonar.

 

Algunas manifestaciones extramusculares también requieren monitorización específica. Los pacientes con grandes deleciones pueden presentar alteraciones vasculares retinianas y deben ser acompañados con evaluación oftalmológica.

 

Por otro lado, los niños con FSHD de inicio precoz pueden desarrollar pérdida auditiva significativa, motivo por el cual se recomienda la realización de audiometría en estos casos (5).

 

El dolor musculoesquelético es frecuente y debe investigarse rutinariamente durante el seguimiento clínico. Los ejercicios aeróbicos de baja intensidad parecen ser seguros y potencialmente beneficiosos, pudiendo contribuir a la mejoría funcional y a la reducción de la fatiga.

 

A pesar de los desafíos impuestos por la FSHD, el avance de las investigaciones ha ampliado el conocimiento sobre la enfermedad y abierto nuevas perspectivas para el diagnóstico y tratamiento. El seguimiento multidisciplinario, aliado al diagnóstico genético adecuado, desempeña un papel fundamental en la mejora de la calidad de vida y en el cuidado individualizado de los pacientes.

 

A medida que nuevas terapias dirigidas al gen DUX4 avanzan en los estudios clínicos, también crece la expectativa de abordajes cada vez más eficaces para el manejo de la enfermedad.

 

¿Qué pruebas ofrece SYNLAB para la investigación de la Distrofia Muscular Facioescapulohumeral?

SYNLAB ofrece pruebas genéticas para la investigación de la distrofia muscular facioescapulohumeral, contemplando tanto los casos de FSHD1 como de FSHD2. La evaluación molecular incluye análisis dirigidos a la región D4Z4 del cromosoma 4, fundamentales para la confirmación diagnóstica de la FSHD1, además de pruebas orientadas a la investigación de alteraciones epigenéticas y variantes en genes reguladores asociados a la FSHD2.

 

Para FSHD1, están disponibles pruebas para la evaluación de la contracción de las repeticiones D4Z4 mediante Southern blot y análisis del haplotipo permisivo mediante fragmentos SSLP, esenciales para la correcta interpretación de la relevancia clínica del hallazgo molecular.

 

Para FSHD2, se ofrece el análisis de hipometilación de la región D4Z4 mediante Southern blot e investigación de variantes en el gen SMCHD1 mediante secuenciación de nueva generación (NGS), permitiendo un abordaje diagnóstico más amplio y preciso en los casos sospechosos.

 

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Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es la distrofia muscular facioescapulohumeral?

Es una enfermedad genética hereditaria que causa debilidad muscular progresiva, principalmente en la cara, hombros y brazos; también llamada FSHD.

 

¿Qué significa FSHD y por qué recibe ese nombre?

FSHD es la sigla de Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. El nombre describe los lugares iniciales de debilidad: cara (facio), escápula (scapulo) y húmero/brazo (humeral).

 

¿Cuáles son los primeros síntomas?

Generalmente debilidad facial (por ejemplo, dificultad para fruncir la frente o sonreír), dificultad para levantar los brazos, escápulas que parecen “sueltas” o “alas”, y asimetría entre los lados del cuerpo.

 

¿La FSHD tiene cura?

No, todavía no existe cura. El tratamiento es de soporte y manejo multidisciplinario para mantener la función, controlar el dolor y la fatiga, y mejorar la calidad de vida.

 

¿Cuántos años vive una persona con FSHD?

Generalmente la expectativa de vida es normal o casi normal. La progresión puede ser lenta. Existe variabilidad entre las personas.

 

¿Qué pruebas confirman el diagnóstico?

La prueba genética: para FSHD1 (número de repeticiones D4Z4 en el cromosoma 4q) y para FSHD2 análisis de variantes en genes reguladores y estudio de metilación. Las pruebas complementarias ayudan, pero no sustituyen el diagnóstico molecular.

 

¿FSHD es lo mismo que “escápulo-humeral”?

No exactamente. “Escápulo-humeral” es un término antiguo más general que puede referirse a debilidad en hombros y brazos, pero la FSHD también incluye afectación facial y tiene causas genéticas específicas. El término escápulo-humeral podría utilizarse de forma incompleta o imprecisa.

 

Referencias Bibliográficas

1. Mul K. Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. Continuum (Minneap Minn). 2022, 1;28(6):1735-1751. doi: 10.1212/CON.0000000000001155. PMID: 36537978

 

2. Schätzl T, Todorow V, Kaiser L, et al. Meta-analysis towards FSHD reveals misregulation of neuromuscular junction, nuclear envelope, and spliceosome. Commun Biol. 2024;7:640.

 

3. Preston MK, Wang LH. Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. 1999 Mar 8 [Updated 2025 Jul 10]. In: Adam MP, Bick S, Mirzaa GM, et al., editors. GeneReviews® [Internet]. Seattle (WA): University of Washington, Seattle; 1993-2026.

 

4. Mul K, Lassche S, Voermans NC, Padberg GW, Horlings CG, van Engelen BG. What’s in a name? The clinical features of facioscapulohumeral muscular dystrophy. Pract Neurol. 2016;16(3):201-7. doi: 10.1136/practneurol-2015-001353.

 

5. Tawil R, Kissel JT, Heatwole C, Pandya S, Gronseth G, Benatar M. Guideline Development, Dissemination, and Implementation Subcommittee of the American Academy of Neurology; Practice Issues Review Panel of the American Association of Neuromuscular & Electrodiagnostic Medicine. Evidence-based guideline summary: Evaluation, diagnosis, and management of facioscapulohumeral muscular dystrophy: Report of the Guideline Development, Dissemination, and Implementation Subcommittee of the American Academy of Neurology and the Practice Issues Review Panel of the American Association of Neuromuscular & Electrodiagnostic Medicine. Neurology. 2015 Jul 28;85(4):357-64. doi: 10.1212/WNL.0000000000001783.

 

6. Facioscapulohumeral muscular dystrophy. 2014. National Library of Medicine (MedlinePlus). Disponível em: https://medlineplus.gov/genetics/condition/facioscapulohumeral-muscular-dystrophy/

 

7. Mah JK, Chen YW. A Pediatric Review of Facioscapulohumeral Muscular Dystrophy. J Pediatr Neurol. 2018 Aug;16(4):222-231. doi: 10.1055/s-0037-1604197.

 

8. Wang Z, Qiu L, Lin M, et al. Prevalence and disease progression of genetically-confirmed FSHD1 in China between 2001 and 2020: a nationwide population-based study. Lancet Reg Health West Pac. 2021;18:100323.

 

9. Tawil R, Wagner KR, Hamel JI, Leung DG, Statland JM, Wang LH, Genge A, et al. Safety and efficacy of losmapimod in facioscapulohumeral muscular dystrophy (ReDUX4): a randomised, double-blind, placebo-controlled phase 2b trial. Lancet Neurol. 2024 May;23(5):477-486.

 

10. Brun BN, Camarta N, Johnson N, Schoser B, Statland J, Voermans NC. Overview of facioscapulohumeral dystrophy clinical features and diagnostic pathway. Neuromuscul Disord. 2026 Apr;61:106389.

 

11. Statland J, Tawil R. Facioscapulohumeral muscular dystrophy. Neurol Clin. 2014 Aug;32(3):721-8, ix. doi: 10.1016/j.ncl.2014.04.003.

 

12. Van der Maarel SM, Tawil R, Tapscott SJ. Facioscapulohumeral muscular dystrophy and DUX4: breaking the silence. Trends Mol Med. 2011 May;17(5):252-8.

 

13. Gatica LV, Rosa AL. A complex interplay of genetic and epigenetic events leads to abnormal expression of the DUX4 gene in facioscapulohumeral muscular dystrophy. Neuromuscul Disord. 2016 Dec;26(12):844-852.

 

14. Giardina E, Strafella C. Long-read sequencing and the evolving landscape of facioscapulohumeral muscular dystrophy diagnosis. Brain. 2026;149(5):1428–1430.

 

15. Daxinger L, Tapscott SJ, van der Maarel SM. Genetic and epigenetic contributors to FSHD. Curr Opin Genet Dev. 2015 Aug;33:56-61.

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