Preeclampsia: la combinación de factores puede predecir la preeclampsia hasta en el 76.6% de los casos.

Mientras que las pruebas de cribado convencionales pueden detectar solo el 30% de las mujeres que desarrollarán preeclampsia, las nuevas pruebas predictivas pueden ayudar, reduciendo la aparición de esta enfermedad hasta en el 89% de las mujeres.

La preeclampsia se destaca entre los trastornos hipertensivos con mayor impacto en la salud materna y neonatal. Afecta a aproximadamente el 5-7% de los embarazos y se considera una de las principales causas de mortalidad y morbilidad materna y perinatal en todo el mundo. Según la Preeclampsia foundation, se estima que 10 millones de mujeres desarrollan preeclampsia cada año, y 76,000 mujeres embarazadas mueren por preeclampsia y trastornos hipertensivos relacionados.

No se conoce completamente la patogénesis de la preeclampsia, pero se sabe que está relacionada con trastornos placentarios que pueden ocurrir al comienzo del embarazo, seguidos de inflamación generalizada y disfunción endotelial progresiva. Según la International Society for the Study of Hypertension in Pregnancy, este trastorno se caracteriza por la presencia de presión arterial sistólica mayor o igual a 140/90 mmHg en: 1) al menos dos mediciones con al menos 4 horas de intervalo entre ellas; 2) después de 20 semanas de gestación en mujeres previamente normotensas (perfil de presión arterial normal); y 3) proteinuria que ocurre después de las 20 semanas de gestación y puede manifestarse hasta 6 semanas después del parto.

El seguimiento y control de la preeclampsia se realiza mediante el monitoreo de la hipertensión aguda, la prevención de las convulsiones y el manejo clínico que ayudan a lograr un embarazo a término. En pacientes diagnosticadas con preeclampsia y cerca del término completo (mayor o igual a 37 semanas de gestación), cuando el feto está maduro, el parto es una forma efectiva de tratar y optimizar los resultados del embarazo. En las gestaciones pretérmino, debe evaluarse el riesgo de continuar con el embarazo en vista de la posibilidad de desarrollar trastornos multisistémicos, es decir, el empeoramiento causado por la preeclampsia que conduce a la disfunción de los órganos maternos, lo que puede dar lugar a complicaciones clínicas como la eclampsia y síndrome HELLP (hemólisis, niveles elevados de enzimas hepáticas y bajo recuento de plaquetas).

Actualmente, el riesgo de desarrollar preeclampsia se identifica en función de la historia clínica, considerando los principales factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad, como: la nuliparidad, el aumento del índice de masa corporal, la diabetes gestacional, los antecedentes de preeclampsia o la hipertensión crónica. Sin embargo, solo el 30% de las mujeres que desarrollarán preeclampsia serán detectadas con historia clínica. Los estudios sugieren que los marcadores séricos maternos como la beta-hCG libre, la proteína A plasmática asociada al embarazo (PAPP-A), la proteína placentaria 13 (PP13), la inhibina A, el factor de crecimiento placentario (PIGF), la desintegrina A y la metaloproteinasa 12 (ADAM12) podrían aumentar la predicción de la enfermedad en el primer trimestre del embarazo.

La identificación temprana de mujeres en riesgo de preeclampsia podría llevar a una mejor atención prenatal, además de un manejo y tratamiento más eficaz de la enfermedad. El estudio prospectivo multicéntrico ASPRE  realizó el cribado de preeclampsia en el primer trimestre en 26,941 embarazos únicos, y combinó factores maternos como la presión arterial media, el índice de pulsatilidad de la arteria uterina (UtA-PI), los niveles séricos de PAPP-a y PIGF entre la 11ª y la 13ª semana de gestación, detectando el 76.6% de preeclampsias de inicio temprano y el 38.3% de preeclampsias.  Según el obstetra y ginecólogo brasileño, especialista en ultrasonido y medicina fetal, el Dr. Eduardo Becker, quién publicó el estudio ASPRE, el ensayo clínico aleatorizado más grande hasta la fecha, se ha demostrado que el uso de AAS (ácido acetilsalicílico) en dosis bajas en pacientes con mayor riesgo de preeclampsia (PE) puede reducir la aparición de esta enfermedad hasta en un 89% (PE <32 semanas), un 82% (PE <34 semanas) y un 62% (PE <37 semanas). Dr. Eduardo Becker también afirma: “Cabe señalar que la preeclampsia es una de las enfermedades que más mata a las mujeres embarazadas y es responsable de millones de nacimientos prematuros con graves consecuencias para el resto de la vida del bebé”. Y completa: “Parece que no hay duda de que el AAS debe usarse siempre que sea necesario. La pregunta es: ¿quién debería usarlo? ¿Cómo definir el grupo de riesgo?”

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) propone clasificar la preeclampsia como leve y grave, según el nivel de hipertensión, proteinuria y afectación de la preeclampsia.  Sin embargo, el Dr. Eduardo Becker aclara que, aunque el ACOG señale las pautas para clasificar la preeclampsia, se sugiere utilizar solo los datos de anamnesis y el índice de masa corporal (IMC) para rastrear la enfermedad, obteniendo una tasa de detección razonable y tasas falsos positivos de casi el 70%.  Con criterios de anamnesis e IMC similares, pero con límites ligeramente más estrictos, el National Health Service de Inglaterra redujo la tasa de falsos positivos al 10%, desafortunadamente también redujo la tasa de detección a casi el inaceptable 40%.

En esta búsqueda de pautas de diagnóstico precisas y tempranas, la Fetal Medicine Foundation de London sugirió recientemente un algoritmo que asocia los datos de anamnesis e IMC con el índice promedio de la pulsatilidad de la arteria uterina, la presión arterial media de la mujer embarazada y los marcadores bioquímicos, especialmente el PlGF. Según el Dr. Eduardo Becker, quien ha trabajado en medicina fetal durante más de 20 años: “con este algoritmo, la tasa de detección aumenta al 90% en la preeclampsia antes de las 34 semanas, y al 75% en la preeclampsia antes de las 37 semanas, con una tasa de falsos positivos del 10%. Aunque esta prueba aún no se ha validado en otros países, incluido Brasil, el aumento de la presión arterial media, el índice promedio de pulsatilidad arterial y la dosificación bioquímica de PlGF parece mostrar que esta es la prueba más apropiada y prometedora”. 

Usando el algoritmo que emplea datos de anamnesis y datos bioquímicos, SYNLAB ha desarrollado dos exámenes destinados a la identificación temprana y el diagnóstico de preeclampsia. La prueba Preeclampsia Cribado es una prueba que le permite conocer el riesgo de desarrollar preeclampsia en las 11ª a 13ª semanas de embarazo. La prueba combina el análisis de los niveles de PlGF (factor de crecimiento placentario) junto con los parámetros de la proteína A plasmática asociada al embarazo (PAPP-A), la presión arterial y el ultrasonido. Por otro lado, la prueba Preeclampsia Diagnóstico es una prueba que permite distinguir a mujeres sanas de mujeres con preeclampsia, y que combina el análisis de la relación sFlt-1/PlGF (tirosina quinasa 1 soluble tipo fms/factor de crecimiento placentario), con la presión arterial y la determinación de la proteinuria. La prueba está indicada desde la mitad de la gestación.

Las pruebas permiten determinar el riesgo de desarrollar preeclampsia o su diagnóstico temprano, lo que permite el manejo y la aplicación de las intervenciones necesarias para controlar los riesgos de complicaciones maternas y fetales. Como señala el Dr. Eduardo Becker: “la enfermedad es grave, las consecuencias son importantes y la prevención es simple. ¡El seguimiento es por lo tanto indispensable!”.

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